María Luz Morales Godoy (1898-1980) | Escritoras en la prensa
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María Luz Morales Godoy (1898-1980)

María Luz Morales Godoy fue la primera mujer que dirigió en España un gran diario de información general. Toda su vida estuvo ligada a la escritura, a la promoción de la lectura, del teatro y del cine. En su madurez fue considerada por los compañeros de profesión y por los medios culturales “gran dama del periodismo español”.

María Luz Morales nació en La Coruña en una familia acomodada, cuyo padre fue más tarde destinado a Andalucía y luego a Cataluña, lugares a los que sucesivamente se trasladó con los suyos. Así, desde la niñez residió la futura periodista en Barcelona, donde se desarrollaría después su vida adulta. Fue educada en el Institut de Cultura francesa Bonnemaison y en el Seminario de Pedagogía creado por el Consell de Pedagogia de la Diputación de Barcelona. Dominaba varios idiomas europeos, lo que más adelante le permitió encargarse de algunas traducciones.

Muy jovencita todavía, en 1920, logró ser admitida como colaboradora de la revista femenina El Hogar y la Moda gracias a un concurso de redacción que convocó dicha publicación; poco después, en 1923, se convirtió en directora de la misma. El Hogar y la Moda era ya por entonces una revista veterana, que había sido fundada en 1909 y que, con cambios de formato y aspecto, perviviría hasta 1989. María Luz, cuando pasó como redactora a otros medios de prensa de mayor reconocimiento profesional, no abandonó por completo sus colaboraciones con esta publicación, puesto que casi cincuenta años después aún solía hacer la crítica de libros en sus páginas.

Desde mediados de los años veinte, María Luz Morales fue incorporada a la redacción de La Vanguardia, un gran diario de Barcelona que se interesó por ella a la vista de los textos que venía publicando. En el periódico escribió colaboraciones sobre modas y temas femeninos, pero pronto pasó a hacer la crítica de cine bajo el pseudónimo Felipe Centeno; su sección, “Vida cinematográfica”,  apareció hasta los años treinta, en que su redactora pasó a ocuparse de la crítica teatral. Pero como experta en cine, llamó la atención de la gran productora americana Paramount; los directivos de esa firma en España quisieron contratar al competente Felipe Centeno que escribía para La Vanguardia y, según explicará la propia periodista ya anciana en entrevista con Antonina Rodrigo,  quedaron muy sorprendidos cuando resultó que el cronista y crítico de cine era una jovencita. La contrataron, y María Luz pasó a dirigir en 1928 la revista que el Departamento Literario de la Paramount editaba en España para informar a exhibidores y público: Revista Paramount (luego Paramount Gráfico). La joven periodista desempeñó también otras labores ligadas a la producción cinematográfica: durante la guerra participó en el rodaje de Sierra de Teruel, la película de André Malraux, como Secretaria de Dirección.

Mientras trabajaba para La Vanguardia en los años veinte y treinta, María Luz colaboró con otras publicaciones, como Lecturas o Films Selectos, pero además empezó a ocuparse de una página del diario madrileño El Sol: “La mujer, el niño y el hogar”, donde ofrecía contenidos misceláneos relativos a moda, educación infantil o comentarios culturales que consideraba de especial interés para las mujeres. Y, como auténtica profesional de la prensa, en 1928 ingresó en la Asociación de Periodistas de Barcelona.

Al estallar la guerra civil, María Luz Morales continuaba trabajando en La Vanguardia; enseguida, las autoridades republicanas se incautaron del periódico y destituyeron a su director. María Luz fue nombrada nueva directora, puesto que gozaba de la confianza de los propietarios, la familia Godó, y también del apoyo de sus compañeros de redacción. Así, permaneció unos meses al frente de La Vanguardia hasta que fue sustituida en febrero de 1937 por Paulí Massip. Conocía perfectamente las labores ligadas a la edición de un periódico, y pudo desenvolverse con acierto. Además, durante los años de la guerra procuró ayudar a los periodistas detenidos, y consta que intervino para evitar la muerte del dirigente falangista Luys Santa Marina.

Tras la caída de Cataluña en manos de las tropas rebeldes, la periodista fue encarcelada y apartada del periodismo. Pero no dejó de escribir: colaboró en distintas publicaciones bajo los pseudónimos Ariel y Jorge Marineda, y además en esos años intensificó su actividad narrativa y editorial. Ya en los años veinte había producido varias traducciones de novelas y algún relato sentimental original; en los años cuarenta publicó nuevas novelas de carácter popular y en la década siguiente preparó obras de tipo enciclopédico sobre cine, hogar o moda. Y continuó su labor como adaptadora de grandes textos canónicos para niños y jóvenes: en la colección “Las obras maestras al alcance de los niños”, de Editorial Araluce, la escritora hizo versiones libres sobre textos originales del romancero castellano, Cervantes, Lope de Vega, Alarcón, y Shakespeare, entre otros.

Pero la importante labor de María Luz como adaptadora se desarrolla en varias direcciones y cubre diversos campos: además de encargarse de los textos infantiles y juveniles ya mencionados, la inquieta periodista aparece como responsable de multitud de adaptaciones y transformaciones genéricas; hizo, por ejemplo, la adaptación escénica de la novela La señorita de Occidente, de la que daba cuenta el propio Hernández Catá que la hizo junto a ella; o las versiones noveladas de varias obras de los hermanos Álvarez Quintero: Pipiola, Las Flores, Los Galeotes, y Las de Caín, que se incluyeron en colecciones de novela sentimental o rosa y que los propios autores aplaudieron. Y además fue ella misma  quien inició la adaptación cinematográfica de una de sus propias novelas, Tres fines de semana, cuya versión fílmica se tituló El amor empieza en sábado.

En 1948, María Luz fue rehabilitada como profesional de la prensa y pudo reinscribirse en el Registro Oficial de Periodistas. Desde esas fechas, se incorporó a la redacción del Diario de Barcelona, desde el cual ofreció artículos literarios, crónicas y críticas de teatro, sin abandonar sus colaboraciones en otros medios de prensa.

En su madurez, la escritora y periodista recibió numerosas distinciones en reconocimiento a su labor: premio Nacional de Teatro en 1963 por su trabajo periodístico de la temporada 1961-62,  premio de periodismo Ciudad de Barcelona en 1972,  y Diploma y Medalla del trabajo en 1976, entre muchos otros.

Siguió escribiendo hasta poco antes de su muerte, en verano de 1980.

Carmen Servén Díez

 

Artículos de María Luz Morales

 

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Sofía Pérez Casanova - Educación y Poesía  VISIÓN DE CONJUNTO

 

Información sobre el/la investigador/a

Profesora de Literatura española en la Universidad Autónoma de Madrid,primero en el Departamento de Filología Española y después en el de Filologías y su Didáctica, del que es Secretaria Académica desde 2009. Leer más>